Dau al Set: la gran vanguardia catalana del siglo XX
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Cuando el arte volvió a desafiar los límites
En la historia del arte español del siglo XX, pocos movimientos han ejercido una influencia tan decisiva como Dau al Set. Surgido en Barcelona en 1948, en una sociedad marcada por las consecuencias de la Guerra Civil y el aislamiento cultural de la primera posguerra, el grupo reunió a una generación de jóvenes creadores decididos a recuperar el espíritu de la vanguardia catalana y a abrir nuevas vías para el arte contemporáneo.
Su importancia no reside únicamente en la posterior relevancia de nombres como Antoni Tàpies, Modest Cuixart, Joan Ponç o Joan Josep Tharrats. Dau al Set fue también un fenómeno intelectual en el que pintura, poesía y filosofía convivieron con una voluntad común de ampliar los límites de la creación. A través de sus obras y, especialmente, de la revista que dio nombre al grupo, sus integrantes reivindicaron la experimentación y el diálogo con las corrientes internacionales que habían transformado el arte europeo.

Barcelona en los años de posguerra, el contexto urbano y cultural en el que surgió Dau al Set.
La Barcelona de finales de los años cuarenta ofrecía un contexto particularmente complejo. La Guerra Civil había interrumpido buena parte de la tradición vanguardista catalana desarrollada durante las décadas anteriores y el nuevo escenario político había reducido considerablemente los intercambios culturales con Europa. Sin embargo, determinados espacios, especialmente el Institut Français de Barcelona, facilitaron a algunos artistas jóvenes el contacto con la cultura internacional.
En este ambiente comenzó a formarse, desde 1946, el núcleo de artistas e intelectuales que acabaría dando lugar a Dau al Set. Su periodo de actividad más intenso se concentró entre 1948 y 1951, aunque la revista continuó publicándose hasta 1956 y su influencia se prolongó mucho más allá de la existencia efectiva del grupo.
Las trayectorias posteriores de sus integrantes muestran la amplitud de aquella experiencia. Tàpies, Cuixart y Tharrats evolucionaron hacia distintas formas de abstracción e informalismo, mientras Ponç desarrolló un universo pictórico profundamente personal y Brossa llevó la experimentación hacia la poesía visual, el objeto y la acción. Dau al Set fue, en este sentido, un punto de partida para algunas de las transformaciones más importantes del arte catalán y español de la segunda mitad del siglo XX.
En este recorrido repasamos el origen del grupo, sus protagonistas, la importancia de su revista y la evolución de una experiencia colectiva que, pese a su corta duración, ocupa un lugar fundamental en la historia de la vanguardia española.
¿Qué fue Dau al Set?
Dau al Set fue un grupo de artistas e intelectuales surgido en Barcelona con la intención de ensanchar el restringido panorama artístico de la ciudad y recuperar la tradición de la vanguardia catalana interrumpida en 1939. Su actividad estuvo marcada por el interés hacia el surrealismo, el pensamiento contemporáneo y las corrientes experimentales de la vanguardia europea.
El núcleo principal estuvo formado por los pintores Antoni Tàpies, Modest Cuixart, Joan Ponç y Joan Josep Tharrats, el poeta Joan Brossa y el filósofo Arnau Puig. Esta composición explica el carácter singular del grupo: no se trataba únicamente de una asociación de pintores, sino de un proyecto en el que imagen, palabra y pensamiento convivían estrechamente.
A su alrededor se desarrolló un amplio círculo de colaboradores y figuras afines. Entre ellos destacó Juan Eduardo Cirlot, cuyos textos contribuyeron a enriquecer el universo intelectual de la revista, junto a escritores y críticos como Carlos Edmundo de Ory, Rafael Santos Torroella, Alexandre Cirici o J. V. Foix. Por ello, resulta más preciso distinguir entre los integrantes centrales del grupo y el entorno de colaboradores que participó en su actividad.
Una vanguardia en la Barcelona de posguerra
Los integrantes de Dau al Set compartían el deseo de romper con un panorama artístico limitado y recuperar el contacto con la modernidad europea. El surrealismo constituyó una referencia esencial, aunque el grupo nunca desarrolló un estilo único ni un programa estético cerrado.
En sus primeras experiencias aparecen el automatismo, el mundo de los sueños, el simbolismo, el gusto por lo mágico y una fascinación por aquello que escapaba a la lógica racional. La poesía, el existencialismo, la filosofía y determinadas tradiciones esotéricas ampliaron además el campo de referencias de sus integrantes.
Entre sus principales referentes se encontraban Joan Miró y Paul Klee, así como distintas figuras del surrealismo internacional. Sin embargo, Dau al Set no se limitó a reproducir modelos extranjeros. Su aportación consistió en transformar esas influencias dentro de la realidad cultural de la Barcelona de posguerra y desarrollar a partir de ellas lenguajes personales.
El significado de “Dau al Set”
El nombre del grupo alude literalmente a un “dado al siete”, una imagen imposible porque un dado convencional tiene seis caras. La expresión sintetizaba la voluntad de aquellos jóvenes artistas de buscar aquello que quedaba fuera de las categorías establecidas.
La séptima cara podía entenderse como una metáfora de lo imposible, de lo desconocido y de aquello que escapa a la razón. El nombre resumía así una actitud vinculada al espíritu surrealista y a la exploración de otras dimensiones de la realidad. Dau al Set expresaba una declaración de intenciones: imaginar lo que no existe para ampliar los límites de lo posible.
La revista que dio voz al grupo
La revista Dau al Set fue el principal vehículo de expresión del colectivo. Su primer número apareció en Barcelona en septiembre de 1948 y fue realizado manualmente con la pequeña imprenta Boston de Joan Josep Tharrats. La publicación tenía un carácter artesanal y muchos de sus textos estaban escritos en catalán.

Portadas de la revista Dau al Set, una de las publicaciones artísticas más singulares de la España de posguerra.
La revista combinaba poesía, textos filosóficos, crítica, dibujos, imágenes y obra gráfica. Tharrats desempeñó un papel fundamental en su confección, impresión y distribución, mientras Brossa y Puig aportaban textos y Tàpies, Cuixart, Ponç y Tharrats contribuían desde el ámbito visual.
Su tirada oscilaba aproximadamente entre 100 y 200 ejemplares, distribuidos principalmente entre suscriptores. A pesar de su reducida circulación, la revista se convirtió en uno de los proyectos editoriales más singulares de la cultura catalana de posguerra.
La publicación continuó hasta 1956, cuando la actividad colectiva de Dau al Set ya había perdido intensidad. Desde 1952, Tharrats asumió prácticamente en solitario la continuidad de la revista.
Dos exposiciones que marcaron una época
La actividad conjunta del grupo fue breve y se concentró especialmente entre 1948 y 1951. Los miembros de Dau al Set expusieron juntos en dos ocasiones.
La primera tuvo lugar en diciembre de 1949 en el Institut Français de Barcelona. En ella participaron Antoni Tàpies, Joan Ponç y Modest Cuixart.
La segunda se celebró en octubre de 1951 en la Sala Caralt de Barcelona, donde participaron los integrantes del grupo junto con Arnau Puig y Juan Eduardo Cirlot.
A comienzos de los años cincuenta, sus integrantes comenzaron a desarrollar trayectorias cada vez más independientes. Tàpies se trasladó a París en 1950, Cuixart a Lyon en 1951 y Ponç a Brasil en 1953. La actividad colectiva fue perdiendo intensidad y suele situarse alrededor de 1953 la disolución del grupo, aunque no existe una fecha única establecida de manera definitiva.
La revista, sin embargo, continuó hasta 1956. Esta diferencia entre la vida del grupo y la continuidad de su publicación resulta esencial para comprender la evolución de Dau al Set.
Los artistas de Dau al Set
La verdadera dimensión de Dau al Set se comprende a través de las trayectorias de sus protagonistas. Aunque compartieron un mismo espacio de creación durante unos años, cada uno desarrolló posteriormente un lenguaje propio y ocupó un lugar diferente en la renovación del arte, la poesía y el pensamiento en la España de la segunda mitad del siglo XX.
Joan Brossa: la poesía como acto de libertad
Si hubo un verdadero catalizador intelectual de Dau al Set, ese fue Joan Brossa (1919-1998). Poeta, dramaturgo y artista visual, Brossa entendía la creación como un territorio sin fronteras donde palabra e imagen formaban parte de un mismo lenguaje.

"Poema objecte, 1968". Joan Brossa, poeta y artista visual, fue una de las figuras intelectuales fundamentales de Dau al Set.
Influido por el surrealismo, el dadaísmo y la magia escénica, rechazó las convenciones literarias tradicionales para desarrollar una obra profundamente experimental. Sus poemas visuales, objetos y acciones artísticas anticiparon muchas de las prácticas conceptuales que décadas más tarde adquirirían gran protagonismo en el panorama internacional.
Dentro de Dau al Set, Brossa aportó una dimensión poética y filosófica que resultó esencial para cohesionar al grupo. Más que un escritor que colaboraba con pintores, fue un creador total cuya concepción del arte influyó profundamente en sus compañeros.
Antoni Tàpies: hacia una nueva concepción de la pintura
Aunque hoy es reconocido como una de las grandes figuras del arte europeo del siglo XX, Antoni Tàpies (1923-2012) inició su trayectoria dentro del universo simbólico y onírico de Dau al Set.

Sus primeras obras muestran personajes fantásticos, signos misteriosos y referencias al subconsciente, claramente vinculadas al surrealismo. Sin embargo, fue también el primero en abandonar esa estética para iniciar una investigación completamente nueva sobre la materia, la textura y el gesto pictórico.
A comienzos de los años cincuenta desarrolló el lenguaje que lo convertiría en una figura internacional: superficies densas, arenas, polvo de mármol, tierras, yesos y signos caligráficos transformaron la pintura en un espacio físico cargado de memoria y significado.
Su evolución marcó también el camino que seguirían otros artistas españoles hacia el informalismo, convirtiéndose en una referencia imprescindible de la pintura contemporánea.
Modest Cuixart: alquimia, materia y misterio
Entre los miembros del grupo, Modest Cuixart (1925-2007) fue probablemente quien desarrolló uno de los universos visuales más personales.

La evolución de Modest Cuixart desde el imaginario surrealista hacia una pintura cada vez más matérico puede apreciarse en las obras conservadas en la Colección Gaudifond.
Sus primeras pinturas reflejan claramente la influencia del surrealismo, con figuras fantásticas y composiciones donde lo simbólico ocupa un lugar central. Sin embargo, a partir de mediados de los años cincuenta inició una profunda transformación que lo condujo hacia una pintura cada vez más matérico y experimental.
Cuixart incorporó arenas, pigmentos metálicos, relieves y gruesas texturas para construir superficies de extraordinaria riqueza visual. Oro envejecido, plateados, negros profundos y grafismos casi rituales convierten muchas de sus obras en auténticos objetos de contemplación, donde la pintura parece adquirir una dimensión arqueológica o alquímica.
Su trabajo constituye uno de los ejemplos más refinados del informalismo europeo y fue ampliamente reconocido en bienales y exposiciones internacionales.
Joan Ponç: el imaginario de lo invisible
La obra de Joan Ponç (1927-1984) ocupa un lugar singular dentro del arte catalán del siglo XX.

El universo simbólico y fantástico de Joan Ponç constituye una de las expresiones más singulares de Dau al Set.
Desde sus primeras pinturas desarrolló un lenguaje profundamente personal, poblado de personajes fantásticos, criaturas híbridas, máscaras, símbolos y escenarios inquietantes. Su universo visual, a medio camino entre el sueño y la pesadilla, no encuentra equivalentes directos dentro del panorama artístico español de la época.
Aunque compartía referencias con el surrealismo, Ponç construyó una iconografía completamente propia, marcada por el misterio, la espiritualidad y el interés por las culturas ancestrales.
Durante su estancia en Brasil amplió aún más su lenguaje plástico, incorporando nuevas referencias culturales sin abandonar nunca la intensidad simbólica que caracterizó toda su producción.
Joan Josep Tharrats: experimentación sin límites
Joan Josep Tharrats (1918-2001) desempeñó un doble papel dentro de Dau al Set. Además de pintor, fue el responsable de imprimir la revista del grupo, convirtiéndose en una figura clave para la difusión de sus ideas.

Tharrats no solo participó activamente en la creación de la revista Dau al Set; su investigación pictórica evolucionó hacia una abstracción gestual en la que manchas, signos y materia adquirieron un papel protagonista.
Su trayectoria artística evolucionó desde una figuración de raíz surrealista hacia un lenguaje plenamente abstracto. A partir de 1954 comenzó a investigar nuevas técnicas pictóricas relacionadas con el tachismo y la abstracción gestual, desarrollando composiciones llenas de dinamismo donde manchas, salpicaduras, texturas y signos caligráficos adquieren una extraordinaria fuerza expresiva.
Su permanente curiosidad técnica lo llevó a experimentar con procedimientos poco habituales, consolidando una obra caracterizada por la libertad formal y la intensidad cromática.
Arnau Puig: el filósofo del grupo
Frente al protagonismo pictórico de sus compañeros, Arnau Puig (1926-2020) aportó la reflexión filosófica que ayudó a definir la identidad intelectual de Dau al Set.
Interesado por el existencialismo, la fenomenología y el pensamiento contemporáneo, defendía que el arte debía convertirse en un instrumento para comprender la condición humana y ampliar nuestra percepción de la realidad.
Sus ensayos y textos críticos contribuyeron a dotar al grupo de un sólido fundamento teórico, situando sus investigaciones dentro de un contexto filosófico mucho más amplio que el puramente artístico.
Décadas después seguiría siendo uno de los grandes historiadores y divulgadores de la vanguardia catalana.
Juan Eduardo Cirlot: poesía, símbolos y pensamiento
Juan Eduardo Cirlot (1916-1973) no formó parte del núcleo fundador de Dau al Set, pero su relación con el grupo fue especialmente significativa. Poeta, crítico de arte y estudioso del simbolismo, colaboró con la revista y contribuyó a crear el ambiente intelectual que rodeó al colectivo.
Su interés por la mitología, la alquimia, la música, el surrealismo y los sistemas simbólicos coincidía con muchas de las preocupaciones de los artistas de Dau al Set.
Su participación demuestra hasta qué punto la revista funcionó como punto de encuentro entre distintas corrientes de la cultura de vanguardia catalana y española.
La influencia y el legado de Dau al Set
Uno de los aspectos más importantes del legado de Dau al Set es la transformación que experimentaron varios de sus integrantes durante los años cincuenta.
El grupo había comenzado bajo una fuerte influencia del surrealismo y de la tradición vanguardista catalana anterior a la Guerra Civil. Sin embargo, sus artistas no permanecieron ligados a ese lenguaje. La evolución de Tàpies, Cuixart y Tharrats muestra cómo el imaginario inicial fue dando paso progresivamente a una pintura más abstracta, matérico-gestual y experimental.
En el caso de Tàpies, la superficie pictórica adquirió una importancia fundamental. En Cuixart, la materia se combinó con símbolos y referencias de carácter mágico y alquímico. Tharrats desarrolló una investigación basada en el color, el gesto, la mancha y la experimentación técnica.
Este proceso conectó a la vanguardia catalana con el desarrollo del informalismo español, que durante los años cincuenta y sesenta alcanzaría una notable presencia internacional.
Dau al Set fue así uno de los puntos de partida de una transformación mucho más amplia de la pintura española.
La proyección internacional
La renovación impulsada por Dau al Set coincidió con una progresiva apertura del arte español hacia el exterior.
El contacto con París y con otros centros europeos permitió a varios de sus integrantes conocer directamente las nuevas corrientes artísticas. Tàpies desempeñó un papel especialmente importante en esta internacionalización, mientras otros miembros del grupo desarrollaron también trayectorias fuera de España.
La vanguardia catalana comenzó así a formar parte de un contexto artístico internacional en el que el surrealismo, la abstracción y el informalismo estaban transformando profundamente la pintura.
La importancia de Dau al Set se manifestó, por tanto, menos en su actividad como colectivo que en la proyección posterior de sus integrantes y en la influencia que ejercieron sobre generaciones posteriores.
¿Qué queda hoy de Dau al Set?
Más de siete décadas después de su aparición, Dau al Set continúa siendo una referencia imprescindible para comprender la evolución del arte contemporáneo catalán y español.
Su legado se conserva en museos, colecciones, archivos y bibliotecas. La revista Dau al Set constituye hoy un documento excepcional para estudiar la cultura de vanguardia de la posguerra, mientras las obras de sus integrantes permiten seguir la transformación de la pintura española desde el surrealismo hacia la abstracción y el informalismo.
La revista posee además un extraordinario valor documental. Su circulación fue muy limitada y sus ejemplares constituyen hoy testimonios de una época en la que crear, publicar y difundir nuevas ideas artísticas implicaba importantes restricciones. El MACBA conserva una colección de la publicación correspondiente al periodo 1948-1956.
Dau al Set permanece así como ejemplo de cómo un grupo reducido de artistas e intelectuales pudo generar una transformación cultural de gran alcance.
Modest Cuixart y Joan Josep Tharrats en la Colección Gaudifond
La presencia de Modest Cuixart y Joan Josep Tharrats en la Colección Gaudifond permite acercarse directamente a dos de las trayectorias fundamentales vinculadas a Dau al Set y a la renovación de la pintura catalana de posguerra.
Las obras de Cuixart conservadas en la colección permiten observar su interés por la materia, el símbolo y las superficies de gran riqueza visual. En el caso de Tharrats, su presencia permite aproximarse a la evolución de un artista que combinó una intensa actividad editorial con una investigación pictórica marcada por la abstracción, el gesto y la experimentación técnica.
Su presencia en la colección tiene así un valor que trasciende la dimensión comercial. Son testimonios materiales de una etapa decisiva de la historia del arte catalán y permiten comprender, a través de las propias obras, la transformación que experimentó la vanguardia española durante las décadas centrales del siglo XX.
Para una colección especializada en arte moderno español y latinoamericano, conservar y documentar obras relacionadas con este periodo supone también contribuir a la transmisión de una memoria artística que continúa siendo fundamental para comprender el arte contemporáneo.
Dau al Set nació en una Barcelona culturalmente aislada y reunió a un grupo reducido de artistas e intelectuales. Su existencia colectiva fue breve, pero su influencia resultó extraordinariamente duradera. Sus integrantes demostraron que la vanguardia podía recuperar su espacio incluso en un contexto de restricciones y que la experimentación podía abrir nuevamente el arte español hacia el mundo.
Artistas de Dau al Set presentes en la Colección Gaudifond